La lumbalgia, o dolor lumbar, es una de las patologías más frecuentes relacionadas con el sistema músculo-esquelético, y se estima en torno al 60% y el 80%. de la población experimentará al menos un episodio de dolor en la parte baja de la espalda a lo largo de su vida. Esto convierte a la lumbalgia en una de las causas más habituales de visitas médicas y bajas laborales.
Existen, como veremos más adelante, diferentes tipos de lumbalgia, que puede manifestarse de forma aguda o crónica, afectando la calidad de vida y limitando la movilidad de quienes la sufren.
¿Qué es una lumbalgia?
De una forma más específica y completa, podemos definir la lumbalgia como el término médico que se utiliza para describir el dolor en la parte baja de la espalda, específicamente en la región lumbar, que se encuentra justo encima de los glúteos.
El dolor producido por la lumbalgia puede variar en intensidad, desde una molestia leve hasta un dolor agudo y debilitante que dificulta realizar las actividades diarias.
La lumbalgia no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede estar asociado a diferentes causas, como sobrecargas musculares, lesiones en los discos intervertebrales, mala postura, o incluso enfermedades degenerativas como la artrosis. Dependiendo de su duración, la lumbalgia se clasifica como aguda (si dura menos de seis semanas) o crónica (si persiste durante más de tres meses).
La lumbalgia es una de las afecciones más comunes en la población general, afectando a personas de todas las edades y condiciones, tanto a personas jóvenes como mayores. Aunque, si bien es cierto que puede aparecer de forma repentina, suele estar relacionada con hábitos posturales inadecuados, esfuerzos físicos excesivos o problemas estructurales en la columna vertebral.
Tipos de lumbalgia
La lumbalgia puede clasificarse según su duración y localización:
Las causas de la lumbalgia varían desde contracturas o hipertonía en músculos lumbares, paravertebrales o glúteos, hasta hipotonía en músculos abdominales, debilidad del suelo pélvico o secuelas postoperatorias, como tras una cirugía de próstata.
Lumbalgia síntomas
Los síntomas de la lumbalgia pueden variar, pero algunos de los más comunes a los que debemos prestar atención, son:
Lumbalgia causas
Existen diferentes causas de la lumbalgia, muchas veces relacionadas con lesiones en los músculos o ligamentos de la espalda. Actividades del día a día como levantar objetos pesados, realizar movimientos bruscos o caídas fortuitas pueden generar este tipo de lesiones.
A veces, el dolor que produce la lumbalgia aparece sin un motivo evidente, que pueda ser identificado realizando pruebas médicas o a través de imágenes. No obstante, existen algunos trastornos que comúnmente están asociados con la aparición de lumbalgia:
Ejercicios lumbalgia
El ejercicio es una muy buena forma de prevenir y aliviar el dolor lumbar. Mantener una musculatura fuerte y flexible puede reducir la tensión en la espalda y mejorar la movilidad. Estos ejercicios para lumbalgia que te proponemos, son sencillos de realizar, y pueden ser de gran ayuda si se le dedican apenas 5 minutos al día.
Ejercicios para lumbalgia o dolor lumbar en 5 minutos





Recomendamos que, antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios para lumbalgia, se consulte primero con un profesional si se sufre un dolor de espalda prolongado o una lesión reciente, pues según cada caso específico, esta dolencia puede tener otro motivo y estos ejercicios para lumbalgia ser contraproducentes.
Lumbalgia tratamiento
El tratamiento para la lumbalgia que se elija en cada caso, dependerá de la intensidad del dolor, la causa subyacente y la duración del episodio.
En términos generales, se pueden distinguir entre 2 grandes grupos de tratamientos:
- 1Los tratamientos de lumbalgia NO quirúrgicos, que suelen ser la primera forma de abordar esta dolencia en la mayoría de los caso.
- 2Y los tratamientos de lumbalgia quirúrgicos, reservados para casos concretos en los que las que las terapias conservadoras no han dado resultado o cuando existe una patología estructural que lo requiere.
Tratamientos para la lumbalgia NO quirúrgicos
Dentro de los tratamientos para lumbalgia no quirúrgicos, podemos destacar los 4 principales métodos de abordaje:
Tratamiento para la lumbalgia quirúrgicos
Una vez se ha decidido recurrir a un tratamiento de lumbalgia quirúrgico, existen algunas consideraciones que debemos tener en cuenta:
- Cirugía descompresiva y reparación estructural:
Cuando la lumbalgia se debe a patologías estructurales como una hernia discal severa, estenosis del canal o inestabilidad vertebral, y cuando el dolor se asocia a déficits neurológicos, la intervención quirúrgica puede ser necesaria.
Entre los procedimientos más habituales se encuentran:- La discectomía (extracción del disco dañado).
- La laminectomía (eliminación de parte de la lámina vertebral para aliviar la compresión).
- Y, en algunos casos, la fusión espinal para estabilizar la columna.
¿Qué criterios se deben de cumplir para la cirugía?
La cirugía se recomienda cuando el tratamiento conservador (medicación, fisioterapia, ejercicios, etc.) no proporciona un alivio adecuado después de un período razonable de tiempo, o cuando existen complicaciones neurológicas que requieren una intervención inmediata.
Antes de decantarnos por esta cirugía, es necesario realizar una valoración exhaustiva, que incluya estudios de imagen y evaluación clínica, para determinar la opción terapéutica más adecuada.
Aunque la mayoría de los casos de lumbalgia se pueden manejar de forma eficaz con tratamientos no quirúrgicos, donde la combinación de terapias físicas, ejercicios específicos y técnicas complementarias como la presoterapia pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida del paciente, la cirugía se reserva para casos seleccionados, en los que una intervención estructural se hace imprescindible para aliviar la compresión y restaurar la funcionalidad de la columna.
Lumbalgia, un enfoque más allá de lo convencional
Este recorrido por el mundo de la lumbalgia nos ha permitido entender cómo una dolencia tan común como esta necesita de un abordaje integral, que va desde intervenciones terapéuticas y ejercicios específicos hasta, en casos más complejos, operaciones quirúrgicas. Dentro de este abanico de soluciones, la presoterapia aparece una vez más como una alternativa no invasiva y eficaz para complementar el tratamiento del dolor lumbar, con beneficios que se extienden a otras áreas y dolencias.
Si posee un centro médico-estético debes saber que incorporar esta tecnología no solo amplía la gama de servicios que puedes ofrecer, sino que también mejora la experiencia y la recuperación de tus clientes. Si te interesa saber más sobre cómo la presoterapia puede transformar la manera en la que abordas el bienestar de tus clientes, potenciando tratamientos y elevando la calidad de vida de quienes confían en tus servicios, no dudes en contactarnos a través del siguiente formulario de contacto.
Excelente explicación
Gracias
Excelente información
Gracias Rubicela
Les dejé mensaje vía WhatsApp ,y a un no m responden .
Lamentamos pero no hemos recibido su mensaje, puede mandar su consulta a contactos@cincos.es